La Habana sobre ruedas: Mi Viaje
Entre coches clásicos, historia y ritmo caribeño
Hay ciudades que visitas… y otras que se te quedan pegadas en el alma.
La Habana pertenece a ese segundo grupo.
Desde el momento en que llegué, sentí que estaba entrando en un lugar donde el tiempo decidió caminar más despacio. No es una ciudad perfecta, ni pretende serlo. Pero tiene algo difícil de explicar: carácter, ritmo y una personalidad única.
Y en este viaje decidí recorrerla de la forma más auténtica posible: subido en uno de sus famosos coches clásicos.

Antes de viajar a La Habana: lo que debes saber
Viajar a Cuba tiene un pequeño ritual previo. Nada complicado, pero conviene saberlo para evitar sorpresas.
Lo básico antes de ir
- Necesitas tarjeta turística o visado para entrar a Cuba. La verdad no ha sido complicado sacar el visado, pedí la cita con antelación en mi caso en la embajada de cuba en Madrid el día anterior y al dia siguiente tuve la cita, enseñe documentación y visa aprobada.
- Lleva efectivo (euros preferiblemente).
- Descarga mapas offline, porque internet no siempre es estable.
- Y algo muy importante: ven con mente abierta. Cuba es una experiencia más que un destino.
Cuando uno viaja a Cuba, no solo busca monumentos o fotos chulas.
En mi caso buscaba algo autentico… entender otra forma diferente de vivir.
La Habana tiene ritmo y me recordaba a mi vida en Colombia lugar de mi origen, relax, música, buena temperatura y gente increíble.

Llegar a La Habana: la primera impresión
La primera sensación al salir del aeropuerto fue clara: calor, música y vida.
Pero el verdadero impacto llega cuando empiezas a recorrer la ciudad.
De repente aparecen frente a ti coches increíbles de época Chevrolets de los años 50, Cadillacs, Buicks… todos perfectamente vivos, rodando como si el tiempo no hubiera pasado.
Y ahí supe que la mejor forma de conocer la ciudad era sencilla:
Subirme a uno de esos coches y dejarme llevar.
La Habana en coche clásico: un museo sobre ruedas
Recorrer la ciudad en estos autos no es solo turismo.
Es casi como entrar en una película.
El conductor te va contando historias, mientras pasas por avenidas amplias, edificios coloniales y calles donde siempre está ocurriendo algo.
Y créeme… La Habana siempre tiene algo que mostrarte. No olvides regatear el precio ya que es posible elegir el coche en cualquier parque y al haber tanta demanda en facil conseguir tu objetivo justo.
El Malecón: el sofá más grande de Cuba
Si hay un lugar que resume el espíritu habanero es el Malecón.
Un paseo frente al mar donde todo sucede:
- pescadores
- parejitas, que viva el amor
- músicos o música
- amigos charlando durante horas y cuidándote como extranjero
Aquí nadie tiene prisa.
La gente viene simplemente a ver el mar y dejar pasar la vida.
Y mientras el coche avanzaba junto al océano, entendí algo importante:
En La Habana el tiempo no se pierde… simplemente se vive diferente.
La Habana Vieja: perderse es obligatorio
Después entramos en La Habana Vieja, y aquí el coche ya no importa tanto.
Este barrio hay que caminarlo.
Calles estrechas.
Balcones antiguos.
Colores que parecen resistirse al paso del tiempo.
En cada esquina hay algo:
- músicos tocando son cubano
- vendedores callejeros
- artistas pintando
- turistas intentando capturar la esencia del lugar
Pero el secreto es simple: no buscar demasiado.
Solo caminar.
La Floridita: el momento del daiquirí
Hay lugares que forman parte de la historia del viaje, y La Floridita es uno de ellos.
Este bar histórico es famoso por su daiquirí, considerado uno de los mejores del mundo.
Entré, me senté en la barra y pedí uno, rodeado de música sabrosa y con mi cara con una sonrisa eterna, un momento ideal para mostrar mis dotes de bailarín.
Y sí… confirmo el rumor:
vale completamente la pena.
El ambiente mezcla turistas, música y tradición.
Un lugar perfecto para hacer una pausa y disfrutar del momento.
El Capitolio: la gran foto de La Habana
Uno de los edificios más impresionantes de la ciudad es el Capitolio de La Habana.
Majestuoso, enorme y con una arquitectura que recuerda al Capitolio de Washington.
Aquí hicimos una parada obligatoria para fotos.
Y es imposible no pensar en toda la historia que ha pasado por ese lugar.
Gobiernos, cambios políticos, revoluciones…
La ciudad ha vivido mucho.
Y aún así, sigue en pie.
Historia reciente: el monumento al Che Guevara
Siguiendo el recorrido pasamos también cerca de espacios dedicados a Che Guevara, una figura inseparable de la historia moderna de Cuba.
Desde la revolución de 1959, el país ha vivido más de seis décadas bajo un sistema comunista, algo que ha marcado profundamente su economía y su sociedad.
Pero lo curioso es que, incluso con todas las dificultades, el pueblo cubano conserva algo admirable:
una creatividad increíble para salir adelante.
Actividades esenciales en La Habana
Si visitas la ciudad, estas son algunas experiencias que realmente recomiendo:
🚗 Pasear en coche clásico
Es la forma más divertida de conocer la ciudad.
🌅 Ver el atardecer en el Malecón
Simplemente siéntate y observa.
🍹 Tomar un daiquirí en La Floridita
Un clásico obligatorio.
🎶 Escuchar música en vivo
La música está por todas partes.
🚶 Caminar por La Habana Vieja
Sin mapa. Sin plan. Solo caminar.
Lugares imprescindibles que debes visitar
Estos son algunos puntos que no pueden faltar en tu itinerario:
- Malecón de La Habana
- La Habana Vieja
- Capitolio de La Habana
- Plaza de la Revolución
- Estatua de José Martí
- La Floridita
- Castillo del Morro
- Gran Teatro de La Habana
Hoteles recomendados en La Habana (Booking)
Si estás pensando en viajar, estos hoteles suelen tener muy buenas valoraciones y son excelentes opciones para alojarte:
🏨 Hoteles con mucho encanto
Hotel Nacional de Cuba
Un clásico histórico con vistas al mar.
Iberostar Parque Central
Perfecto si quieres alojarte en el corazón de La Habana.
Gran Hotel Manzana Kempinski
Uno de los hoteles más lujosos de la ciudad.
Hotel Inglaterra
Uno de los hoteles más antiguos de Cuba, con muchísimo carácter.
El final del viaje… y el inicio del siguiente
Después de recorrer la ciudad durante horas, terminamos nuestro viaje en el puerto de La Habana.
Ahí fue donde esta aventura terminó…
pero también donde empezó la siguiente.
Porque desde ese mismo puerto subimos a un crucero rumbo al Caribe.
Una nueva experiencia.
Nuevos destinos.
Nuevas historias.
Pero eso… será para otro capítulo del viaje.
Reflexión final
Viajar a La Habana no es un viaje cualquiera.
Es una mezcla de emociones, historia, música y contradicciones.
Es una ciudad que no intenta impresionarte, simplemente se muestra tal como es.
Y quizás por eso…
termina conquistándote.
